jueves, 22 de agosto de 2013

08 | No por recomendación


El que estará más cerca de Cristo será el que en la tierra haya bebido más hondamente del espíritu de su amor desinteresado —amor que ‘no hace sin razón, no se ensancha;… no busca lo suyo, no se irrita, no piensa el mal’,— amor que mueve al discípulo como movía al Señor, a dar todo, a vivir, trabajar y sacrificarse, aun hasta la muerte, para la salvación de la humanidad(El Deseado de Todas las Gentes, pág. 504).

LA AMBICIÓN HUMANA ENTRE LOS DISCÍPULOS
1.   ¿Qué debate tuvieron los discípulos más de una vez? ¿Se resolvió el asunto o sus especulaciones se extendían más allá de esta tierra al reino del cielo?
Lucas 9:46.- Entonces entraron en discusión sobre quién de ellos sería el mayor.
Mateo 18:1.- En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?
Tenían estas palabras una solemnidad y un carácter impresionante que los discípulos distaban mucho de comprender. Ellos no podían verlo que Cristo discernía. No percibían la naturaleza del reino de Cristo, y esta ignorancia era la causa aparente de su disputa. Pero la verdadera causa era más profunda. Explicando la naturaleza del reino, Cristo podría haber apaciguado su disputa por el momento; pero esto no habría alcanzado la causa fundamental. Aun después de haber recibido el conocimiento más completo, cualquier cuestión de preferencia podría renovar la dificultad, y el desastre podría amenazar a la iglesia después de la partida de Cristo. La lucha por el puesto más elevado era la manifestación del mismo espíritu que diera origen a la gran controversia en los mundos superiores e hiciera bajar a Cristo del cielo para morir(Deseado de Todas las Gentes, pág. 403).

2.. ¿Cómo estaba preparando Jesús a sus discípulos para los días difíciles que vendrían? ¿Entendían ellos la prueba por la que irían a pasar?
Marcos 10:32-34.- Iban por el camino subiendo a Jerusalén; y Jesús iba delante, y ellos se asombraron, y le seguían con miedo. Entonces volviendo a tomar a los doce aparte, les comenzó a decir las cosas que le habían de acontecer: He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenarán a muerte, y le entregarán a los gentiles; y le escarnecerán, le azotarán, y escupirán en él, y le matarán; mas al tercer día resucitará.
Lucas 18:34.- Pero ellos nada comprendieron de estas cosas, y esta palabra les era encubierta, y no entendían lo que se les decía.
No habían proclamado poco antes por doquiera: ‘¿El reino de los cielos se ha acercado’? ¿No había prometido Cristo mismo que muchos se sentarían con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de Dios? ¿No había prometido a cuantos lo habían dejado todo por su causa cien veces tanto en esta vida y una parte en su reino? ¿Y no había hecho a los doce la promesa especial de que ocuparían puestos de alto honor en su reino, a saber que se sentarían en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel? Acababa de decir que debían cumplirse todas las cosas escritas en los profetas concernientes a Él. ¿Y no habían predicho los profetas la gloria del reino del Mesías? Frente a estos pensamientos, sus palabras tocante a su entrega, persecución y muerte parecían vagas y confusas. Ellos creían que a pesar de cualesquiera dificultades que pudieran sobrevenir, el reino se establecería pronto(El Deseado de Todas las Gentes, pág. 502).

SOLICITUD DE UNA POSICIÓN
3....Mientras el Señor los iba guiando para que pudieran enfrentarse a lo que iba a venir ¿qué tenían en mente algunos discípulos? ¿Qué petición especial hizo la madre dedos discípulos presentes?
Mateo 20:20, 21.- Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante Él y pidiéndole algo. Él le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.
Marcos 10:35-37.- Entonces Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, se le acercaron, diciendo: Maestro, querríamos que nos hagas lo que pidiéremos. Él les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.
Juan, hijo de Zebedeo, había sido uno de los dos primeros discípulos que siguieran a Jesús. El y su hermano Santiago habían estado entre el primer grupo que había dejado todo por servirle. Alegremente habían abandonado su familia y sus amigos para poder estar con él; habían caminado y conversado con él; habían estado con él en el retiro del hogar y en las asambleas públicas. Él había aquietado sus temores, aliviado sus sufrimientos y confortado sus pesares, los había librado de peligros y con paciencia y ternura les había enseñado, hasta que sus corazones parecían unidos al suyo, y en su ardor y amor anhelaban estar más cerca de él que nadie en su reino. En toda oportunidad posible, Juan se situaba junto al Salvador, y Santiago anhelaba ser honrado con una estrecha relación con él. La madre de ellos era discípula de Cristo y le había servido generosamente con sus recursos. Con el amor y la ambición de una madre por sus hijos, codiciaba para ellos el lugar más honrado en el nuevo reino. Por esto, los animó a hacer una petición.
La madre y sus hijos vinieron a Jesús para pedirle que les otorgara algo que anhelaban en su corazón(El Deseado de Todas las Gentes, págs. 502, 503).

4.   ¿Qué clarificó y enseñó Jesús al dar respuesta a esta pregunta? ¿Qué tenían que enfrentar los discípulos antes detener el privilegio de sentarse en el trono de gloria?
Mateo 20:22.- Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos.
Jesús los trató con ternura y no censuró su egoísmo por buscar preferencia sobre sus hermanos. Leía sus corazones y conocía la profundidad de su cariño hacia Él. El amor de ellos no era un afecto meramente humano; aunque fluía a través de la terrenidad de sus conductos humanos, era una emanación de la fuente de su propio amor redentor. Él no lo criticó, sino que lo ahondó y purificó. Dijo: ‘¿Podéis beber el vaso que yo he de beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?’ Ellos recordaron sus misteriosas palabras, que señalaban la prueba y el sufrimiento, pero contestaron confiadamente: ‘Podemos’. Consideraban que sería el más alto honor demostrar su lealtad compartiendo todo lo que aconteciera a su Señor. “A la verdad mi vaso beberéis, y del bautismo de que yo soy bautizado, seréis bautizados’, dijo Él. Delante de Él, había una cruz en vez de un trono, y por compañeros suyos, a su derecha y a su izquierda, dos malhechores. Juan y Santiago tuvieron que participar de los sufrimientos con su Maestro; uno fue el primero de los hermanos que pereció a espada; el otro, el que por más tiempo hubo de soportar trabajos, vituperio y persecución” (El Deseado de Todas las Gentes, págs. 503, 504).

5... ¿Qué debemos aprender de la segunda parte de Su respuesta? ¿Se concederá un lugar en el cielo como resultado de recomendación o favoritismo hacia alguno?
Mateo 20:23.- Él les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.
“Más el sentaros a mi mano derecha y a mi izquierda —continuó Jesús no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está aparejado de mi Padre’. En el reino de los cielos, no se alcanza la posición por favoritismo. No se la gana ni se la recibe como un regalo arbitrario. Es el resultado del carácter. La corona y el trono son las prendas de una condición alcanzada; son las arras de la victoria sobre sí mismo por medio de nuestro Señor Jesucristo(El Deseado de Todas las Gentes, pág. 504).

PRINCIPIOS DEL REINO CELESTIAL
6....¿En qué principios divinos está fundado el reino de Cristo? Por lo tanto ¿qué ejemplo debemos seguir?
Mateo 20:25-28.- Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.
En los reinos del mundo, la posición significaba engrandecimiento propio. Se obligaba al pueblo a existir para beneficio de las clases gobernantes. La influencia, la riqueza y la educación eran otros tantos medios de dominar al vulgo para que sirviera a los dirigentes. Las clases superiores debían pensar, decidir, gozar y gobernar; las inferiores debían obedecer y servir. La religión, como todas las demás cosas, era asunto de autoridad. Se esperaba que el pueblo creyera y practicara lo que indicaran sus superiores. Se desconocía totalmente el derecho del hombre como hombre, de pensar y obrar por sí mismo. “Cristo estaba estableciendo un reino sobre principios diferentes. El llamaba a los hombres, no a asumir autoridad, sino a servir, a sobre llevarlos fuertes las flaquezas de los débiles. El poder, la posición, el talento y la educación, colocaban a su poseedor bajo una obligación mayor de servir a sus semejantes.”… El principio por el cual Cristo se regía debe regir a los miembros de la iglesia, la cual es su cuerpo. El plan y fundamento de la salvación es el amor. En el reino de Cristo los mayores son los que siguen el ejemplo dado por Él y actúan como pastores de su rebaño (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 505).

7... ¿Qué fue revelado posteriormente a Juan en relación a aquellos que tendrán el privilegio de sentarse en el trono de Cristo?
Apocalipsis 3:21.- Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
Largo tiempo después, cuando se había unido en simpatía con Cristo por la participación de sus sufrimientos, el Señor le reveló a Juan cuál es la condición de la proximidad en su reino. ‘Al que venciere —dijo Cristo, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono’. ‘Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios,… y mi nombre nuevo’. El apóstol Pablo escribió: ‘Porque yo ya estoy para ser ofrecido, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día’ (2 Timoteo 4:6-8)” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 503).

PARA MEDITAR
Los principios y las palabras mismas de la enseñanza del Salvador, en su divina hermosura, permanecieron en la memoria del discípulo amado. En sus últimos días, el pensamiento central del testimonio de Juan a las iglesias era: ‘Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros’. ‘En esto hemos conocido el amor, porque Él puso su vida por nosotros: también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos’” (El Deseado de Todas las Gentes, pág. 506).

1 comentario:

  1. POR FAVOR SI PUDIERAN ACTUALIZAR DE UNA VEZ LA LECCION PARA EL SÁBADO 31 DE AGOSTO PARA PODER ESTUADIARLA.
    Y GRACIAS POR FACILITARNOS EL ESTUDIO DE LA PALABRA DE DIOS.
    DIOS LOS BENDIGA

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