jueves, 20 de noviembre de 2014

Lección 21 | Se Oye Lluvia


“Se nos presentan importantes lecciones en este incidente de Elías. Cuando estuvo en la cima del monte Carmelo y ofreció oración suplicando lluvia, su fe fue probada, pero perseveró en hacer conocer su pedido a Dios. Seis veces oró fervientemente, sin señal de que su petición fuera concedida, pero con una fe fuerte continuó suplicando al trono de la gracia. Si se hubiera desanimado la sexta vez, su oración no hubiera recibido respuesta, pero él perseveró hasta que llegó la contestación. Tenemos un Dios cuyo oído no está cerrado a nuestras peticiones; y si probamos su palabra, honrará nuestra fe. Desea que todos nuestros intereses estén entretejidos con los suyos, y entonces puede bendecirnos con toda seguridad; porque no nos adjudicaremos la gloria al recibir la bendición, sino que tributaremos toda la alabanza a Dios.” –Hijos e Hijas de Dios, pág. 208.

EL MENSAJE DEL SEÑOR PARA EL REY
1.....¿Qué había declarado el profeta Elías al apóstata rey Acab cuando ningún otro medio había llevado a cabo el arrepentimiento y conversión de él y del pueblo de Israel?
1 Reyes 17:1.- Entonces Elías, el tisbita, que era uno de los habitantes de Galaad, dijo a Acab: «¡Vive Jehová, Dios de Israel, en cuya presencia estoy, que no habrá lluvia ni rocío en estos años, hasta que mi boca lo diga
Sólo había un remedio para el castigado Israel, y consistía en que se apartase de los pecados que habían atraído sobre él la mano castigadora del Todopoderoso, y que se volviese al Señor de todo su corazón. Se le había hecho esta promesa: “Si yo cerrare los cielos, que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre los cuales mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” 2 Crónicas 7:13, 14. Con el fin de obtener este resultado bienaventurado, Dios continuaba privándolos de rocío y lluvia hasta que se produjese una reforma decidida.” –Profetas y Reyes, pág. 93.

LA SEQUÍA SE VUELVE CRÍTICA
2.....Sin lluvia en ninguna parte de la tierra, ¿cuán difícil se les hacía encontrar pasto para el ganado después de tres años?
1 Reyes 17: 7.- Pasados algunos días, se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra.
1 Reyes 18:3, 5.- (3) Acab llamó a Abdías, su mayordomo. Abdías era muy temeroso de Jehová. (5) Dijo, pues, Acab a Abdías: —Ve por el país a todas las fuentes de aguas y a todos los arroyos, a ver si acaso encontramos pasto con que conservar con vida a los caballos y a las mulas, para que no nos quedemos sin bestias.
Durante los largos años de sequía y hambre, Elías rogó fervientemente que el corazón de Israel se tornase de la idolatría a la obediencia a Dios. Pacientemente aguardaba el profeta mientras que la mano del Señor apremiaba gravosamente la tierra castigada. Mientras veía multiplicarse por todos lados las manifestaciones de sufrimiento y escasez, su corazón se agobiaba de pena y suspiraba por el poder de provocar una presta reforma. Pero Dios mismo estaba cumpliendo su plan, y todo lo que su siervo podía hacer era seguir orando con fe y aguardar el momento de una acción decidida.” –Profetas y Reyes, pág. 97.
Israel había tenido abundantes ocasiones de regocijarse. La tierra a la cual el Señor le había llevado fluía leche y miel. Durante las peregrinaciones por el desierto, Dios le había asegurado que lo conducía a un país donde nunca necesitaría sufrir por falta de lluvia. ‘Esto era lo que le había dicho: “La tierra a la cual entras para poseerla… ‘es tierra de montes y de vegas; de la lluvia del cielo ha de beber las aguas….’ “La promesa de una abundancia de lluvia les había sido dada a condición de que obedeciesen.” –Profetas y Reyes, pág. 99.

ELÍAS BUSCADO POR TODAS PARTES
3.....¿Dónde buscaban a Elías sin resultado? Finalmente, ¿qué tarea recibió Elías de Dios? ¿Qué mensaje de esperanza fue incluido en el aviso dado a Acab?
1 Reyes 18:10.- ¡Vive Jehová, tu Dios!, que no ha habido nación ni reino adonde mi señor no haya enviado a buscarte, y cuando respondían: “No está aquí”, hacía jurar a reinos y a naciones que no te habían hallado.
1 Reyes 18:1.- Pasó mucho tiempo, y tres años después, llegó palabra de Jehová a Elías, diciendo: «Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra
La predicción de Elías recibía un cumplimiento terrible. Durante tres años, el mensajero que había anunciado la desgracia fue buscado de ciudad en ciudad y de nación en nación. A la orden de Acab, muchos gobernantes habían jurado por su honor que no podían encontrar en sus dominios al extraño profeta. Sin embargo, la búsqueda había continuado; porque Jezabel y los profetas de Baal aborrecían a Elías con odio mortal, y no escatimaban esfuerzo para apoderarse de él. Y mientras tanto no llovía.” –Profetas y Reyes, pág. 100.
Obedeciendo a la orden, “fué pues Elías a mostrarse a Acab.” Más o menos cuando el profeta emprendió su viaje a Samaria, Acab había propuesto a Abdías, gobernador de su casa, que hiciesen una cuidadosa búsqueda de los manantiales y arroyos, con la esperanza de hallar pasto para sus rebaños hambrientos. Aun en la corte real se hacía sentir agudamente el efecto de la larga sequía. El rey, muy preocupado por lo que esperaba a su casa, decidió unirse personalmente a su siervo en busca de algunos lugares favorecidos donde pudiese obtenerse pasto.” –Profetas y Reyes, pág. 100.

APELACIÓN AL PUEBLO APÓSTATA
4.....¿Con quién se encontró Elías primero y qué se le indicó hacer? ¿Cuán poderoso fue el mensaje que el profeta le dio al rey que el pueblo se reunió en el Monte Carmelo?
1 Reyes 18:15, 16, 19-21.-  (15) Elías le dijo: ¡Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy!, que hoy me presentaré ante él. (16) Entonces Abdías fue a encontrarse con Acab, le dio el aviso, y Acab fue a encontrarse con Elías. (19) Manda, pues, ahora a que todo Israel se congregue en el monte Carmelo, con los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y los cuatrocientos profetas de Asera, que comen de la mesa de Jezabel. (20) Acab convocó a todos los hijos de Israel, y reunió a los profetas en el monte Carmelo. (21) Entonces Elías, acercándose a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra.
Con asombro mezclado de terror, el rey oyó el mensaje enviado por el hombre a quién temía y aborrecía, a quien había buscado tan incansablemente. Bien sabía que Elías no expondría su vida con el simple propósito de encontrarse con él. ¿Sería posible que el profeta estuviese por proclamar otra desgracia contra Israel? El corazón del rey se sobrecogió de espanto. Recordó cómo se había desecado el brazo de Jeroboam. Acab no podía dejar de obedecer a la orden, ni se atrevía a alzar la mano contra el mensajero de Dios. De manera que, acompañado por una guardia de soldados, el tembloroso monarca se fué al encuentro del profeta. “Este y el rey se hallan por fin frente a frente. Aunque Acab rebosa de odio apasionado, en la presencia de Elías parece carecer de virilidad y de poder. En las primeras palabras que alcanza a balbucir: “¿Eres tú el que alborotas a Israel?” revela inconscientemente los sentimientos más íntimos de su corazón. Acab sabía que se debía a la palabra de Dios que los cielos se hubiesen vuelto como bronce, y sin embargo procuraba culpar al profeta de los gravosos castigos que apremiaban la tierra… “Es natural que el que obra mal tenga a los mensajeros de Dios por responsables de las calamidades que son el seguro resultado que produce el desviarse del camino de la justicia. Los que se colocan bajo el poder de Satanás no pueden ver las cosas como Dios las ve.” –Profetas y Reyes, pág. 102.

EL ANUNCIO DE LA LLUVIA INMINENTE
5.....Confiando plenamente en el mensaje de Dios, ¿qué le dijo Elías al rey? ¿Qué oración sincera presentó el profeta al Señor por la lluvia?
1 Reyes 18:41, 42.- (41) Entonces Elías dijo a Acab: «Sube, come y bebe; porque ya se oye el ruido de la lluvia(42) Acab subió a comer y a beber. Pero Elías subió a la cumbre del Carmelo y, postrándose en tierra, puso el rostro entre las rodillas.
Elías se humilló a sí mismo, hasta que estuvo en una condición tal que no se atribuiría la gloria a sí mismo. Esta es la condición bajo la cual Dios oye la oración, porque entonces le daremos a él la alabanza... Únicamente Dios es digno de ser glorificado.”–Nuestra Elevada Vocación, pág. 135.
El que Elías pudiese invitar confiadamente a Acab a que se preparase para la lluvia no se debía a que hubiese evidencias externas de que estaba por  llover. El profeta no veía nubes en los cielos; ni oía truenos. Expresó simplemente las palabras que el Espíritu del Señor le movía a decir en respuesta a su propia fe poderosa. Durante todo el día, había cumplido sin vacilar la voluntad de Dios, y había revelado su confianza implícita en las profecías de la palabra de Dios; y ahora, habiendo hecho todo lo que estaba a su alcance, sabía que el Cielo otorgaría libremente las bendiciones predichas. El mismo Dios que había mandado la sequía había prometido abundancia de lluvia como recompensa del proceder correcto; y ahora Elías aguardaba que se derramase la lluvia prometida. En actitud humilde, “su rostro entre las rodillas,” suplicó a Dios en favor del penitente Israel. –Profetas y Reyes, pág. 114.

CONFIANZA EN LA RESPUESTA DEL SEÑOR
6.....Estando seguro de que el mensaje del Señor se cumpliría, ¿qué le dijo Elías a su siervo cuando aún no había señal de lluvia? ¿Qué ocurrió en cumplimiento de la palabra de Dios?
1 Reyes 18:43-45.- (43) Luego dijo a su criado: —Sube ahora y mira hacia el mar. Él subió, miró y dijo: —No hay nada. Pero Elías le ordenó de nuevo: —Vuelve siete veces. (44) A la séptima vez el criado dijo: —Veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Elías dijo: —Ve y dile a Acab: “Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te lo impida.” (45) Entre tanto, aconteció que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo un gran aguacero. Subió a su carro Acab y se fue a Jezreel.
Seis veces el siervo volvió diciendo que no había señal de lluvia en los cielos que parecían de bronce. Sin desanimarse, Elías le envió nuevamente; y esta vez el siervo regresó con la noticia: ‘Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube de la mar.”’ “Esto bastaba. Elías no aguardó que los cielos se ennegreciesen. En esa pequeña nube, vio por fe una lluvia abundante y de acuerdo a esa fe obró... Mientras oraba, su fe se aferraba a las promesas del Cielo; y perseveró en su oración hasta que sus peticiones fueron contestadas. No aguardó hasta tener la plena evidencia de que Dios le había oído, sino que estaba dispuesto a aventurarlo todo al notar la menor señal del favor divino. Y sin embargo, lo que él pudo hacer bajo la dirección de Dios, todos pueden hacerlo en su esfera de actividad mientras sirven a Dios...” –Profetas y Reyes, pág. 115.

UNA EXPERIENCIA INOLVIDABLE
7.....¿Qué tan bien conocido es este evento? ¿Qué enseña acerca de la fe y la oración?
Santiago 5:17, 18.- (17) Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. (18) Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto.
Una fe tal es lo que se necesita en el mundo hoy, una fe que se aferre a las promesas de la palabra de Dios, y se niegue a renunciar a ellas antes que el Cielo oiga. Una fe tal nos relaciona estrechamente con el Cielo, y nos imparte fuerza para luchar con las potestades de las tinieblas. Por la fe los hijos de Dios “ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon las bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de extraños.” Hebreos 11:33, 34. Y por la fe hemos de llegar hoy a las alturas del propósito que Dios tiene para nosotros. “Si puedes creer, al que cree todo es posible.” Marcos 9:23. –Profetas y Reyes, pág. 115.

MEDITACIÓN
  • ¿Qué es esencial para obtener la victoria cuando enfrentamos la oposición más fuerte?
  • ¿Es posible para Dios ayudarnos, incluso con el uso de la naturaleza cuando la apostasía debe ser enfrentada?
  • ¿Qué gran promesa se hace a aquellos que piden de acuerdo a la voluntad de Dios y para su honra?

ESTUDIO ADICIONAL
La Educación, pág. 151; Profetas y Reyes, pp. 115, 116.
El Señor aborrece la indiferencia y la deslealtad en tiempo de crisis para su obra. Todo el universo contempla con interés indecible las escenas finales de la gran controversia entre el bien y el mal. Los hijos de Dios se están acercando a las fronteras del mundo eterno; ¿qué podría resultar de más importancia para ellos que el ser leales al Dios del cielo? A través de los siglos, Dios ha tenido héroes morales; y los tiene ahora en aquellos que, como José, Elías y Daniel, no se avergüenzan de reconocerse como su pueblo particular. La bendición especial de Dios acompaña las labores de los hombres de acción que no se dejan desviar de la línea recta ni del deber, sino que con energía divina preguntan: “¿Quién es de Jehová?” Éxodo 32:26. Son hombres que no se conforman con hacer la pregunta, sino que piden a quienes decidan identificarse con el pueblo de Dios que se adelanten y revelen inequívocamente su fidelidad al Rey de reyes y Señor de señores. Tales hombres subordinan su voluntad y sus planes a la ley de Dios. Por amor hacia él, no consideran preciosa su vida. Su obra consiste en recibir la luz de la Palabra y dejarla resplandecer sobre el mundo en rayos claros y constantes. Su lema es ser fieles a Dios.” –Profetas y Reyes, pág. 108.