jueves, 23 de abril de 2015

Lección 17 | La obra del Espíritu Santo comparada con el viento


Así como el viento es invisible y sin embargo se ve y se sienten claramente sus efectos, así obra el Espíritu de Dios en el corazón humano. El poder re­generador que ningún ojo humano puede ver, engendra una vida nueva en el alma; crea un nuevo ser conforme a la imagen de Dios.” La Fe por la Cual Vivo, pág. 57.

EL NUEVO NACIMIENTO
1.....¿Qué nacimiento es esencial para cada alma que desea en­trar en el reino de los cielos?
Juan 3:3-6.- (3) Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. (4) Nico­demo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? (5) Res­pondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. (6) Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.
Juan 1:12-13.- (12) Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; (13) los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
Nicodemo había venido al Señor pensando entrar en discusión con él, pero Jesús descubrió los principios fundamentales de la verdad. Dijo a Nicodemo: No necesitas conoci­miento teórico tanto como regene­ración espiritual. No necesitas que se satisfaga tu curiosidad, sino tener un corazón nuevo. Debes recibir una vida nueva de lo alto, antes de poder apreciar las cosas celestiales. Hasta que se realice este cambio, haciendo nuevas todas las cosas, no producirá ningún bien salvador para ti el discutir conmigo mi autoridad o mi misión”. El Deseado de Todas las Gentes, pág. 142.

2.....¿Qué ilustración utilizó Jesús para describir la acción del Espíritu Santo?
Juan 3:7-8.- (7) No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo. (8) El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.
“La vida del cristiano no es una modi­ficación o mejora de la antigua, sino una transformación de la naturaleza. Se produce una muerte al yo y al pe­cado, y una vida enteramente nueva. Este cambio puede ser efectuado únicamente por la obra eficaz del Es­píritu Santo.
Nicodemo estaba todavía perplejo, y Jesús empleó el viento para ilustrar lo que quería decir: “El viento de donde quiere sopla, y oyes su sonido; más ni sa­bes de dónde viene, ni adónde vaya: así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. El Deseado de Todas las Gentes, pág. 143.

3.....¿Cómo obra Dios para que un alma pueda alcanzar la con­versión de su corazón a través del Espíritu Santo?
Ezequiel 36:26-27.- (26) Os daré cora­zón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. (27) Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.
Se oye el viento entre las ramas de los árboles, por el susurro que produce en las hojas y las flores; sin embargo es invisible, y nadie sabe de dónde viene ni adónde va. Así sucede con la obra del Espíritu Santo en el corazón. Es tan inexplicable como los movimientos del viento. Puede ser que una persona no pueda decir exactamente la oca­sión ni el lugar en que se convirtió, ni distinguir todas las circunstancias de su conversión; pero esto no significa que no se haya convertido. Mediante un agente tan invisible como el vien­to, Cristo obra constantemente en el corazón. Poco a poco, tal vez incons­cientemente para quien las recibe, se hacen impresiones que tienden a atraer el alma a Cristo. Dichas impre­siones pueden ser recibidas medi­tando en él, leyendo las Escrituras, u oyendo la palabra del predicador vi­viente. Repentinamente, al presentar el Espíritu un llamamiento más directo, el alma se entrega gozosamente a Je­sús. Muchos llaman a esto conversión repentina; pero es el resultado de una larga intercesión del Espíritu de Dios; es una obra paciente y larga”. El Deseado de Todas las Gentes, pág. 143.

UNA VIDA TRANSFORMADA
4.....¿Qué puede verse en el alma que es renovada a la imagen de Dios a través del Espíritu Santo?
Colosenses 3:5, 9-10.- (5) Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: forni­cación, impureza, pasiones desorde­nadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;… (9) No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos (10) y revestido del nuevo, el cual conforme a la ima­gen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno.
Gálatas 5:16-17.- (16) Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los de­seos de la carne. (17) Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.
“Aunque el viento mismo es invisible, produce efectos que se ven y sienten. Así también la obra del Espíritu en el alma se revelará en toda acción de quien haya sentido su poder salvador. Cuando el Espíritu de Dios se posesio­na del corazón, transforma la vida. Los pensamientos pecaminosos son pues­tos a un lado, las malas acciones son abandonadas; el amor, la humildad y la paz, reemplazan a la ira, la envidia y las contenciones. La alegría reemplaza a la tristeza, y el rostro refleja la luz del cielo. Nadie ve la mano que alza la car­ga, ni contempla la luz que desciende de los atrios celestiales. La bendición viene cuando por la fe el alma se en­trega a Dios. Entonces ese poder que ningún ojo humano puede ver, crea un nuevo ser a la imagen de Dios”. El Deseado de Todas las Gentes, pág. 143.
“Es verdad que a veces los hombres se avergüenzan de sus caminos peca­minosos y abandonan algunos de sus malos hábitos antes de darse cuen­ta de que son atraídos a Cristo. Pero siempre que, animados de un sincero deseo de hacer el bien, hacen un es­fuerzo por reformarse, es el poder de Cristo el que los está atrayendo. Una influencia de la cual no se dan cuenta obra sobre su alma, su conciencia se vivifica y su conducta externa se en­mienda”. El Camino a Cristo, pág. 27.

5.....¿Qué invitación se dirige con frecuencia a los pecadores?
Isaías 55:6-8.- (6) Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. (7) Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (8) Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
Aunque no podemos ver el Espíritu de Dios, sabemos que hombres que han estado muertos en la iniquidad y en los pecados, se convencen de sus faltas y se convierten bajo su influencia. Los descuidados y los descarriados apren­den a obrar con seriedad. Los endure­cidos se arrepienten de sus pecados y los incrédulos llegan a creer. Los juga­dores, los borrachos y los licenciosos se tornan formales, sobrios y puros. Los rebeldes y los obstinados se tornan humildes y semejantes a Cristo. Cuan­do vemos estos cambios en el carácter podemos tener la seguridad de que el poder de Dios que convierte ha trans­formado a todo el hombre. No hemos visto al Espíritu Santo, pero hemos visto la evidencia de su trabajo en el carác­ter de los que han sido cambiados, de los que habían sido pecadores endu­recidos y empedernidos. Así como el viento descarga su violencia sobre ele­vados árboles y los derriba, así también el Espíritu Santo puede obrar en los corazones humanos, y ningún hom­bre finito puede limitar la obra de Dios”. El Evangelismo, pág. 213.

RESULTADOS INMEDIATOS O POSTERGADOS
6.....¿Qué ejemplos en la Biblia muestran la poderosa influen­cia del Espíritu Santo?
Juan 4:23-26, 29, 39.- (23) Más la hora viene, y ahora es, cuando los verda­deros adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque tam­bién el Padre tales adoradores busca que le adoren. (24) Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (25) Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas. (26) Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo(29) Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?… (39) Y muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testi­monio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho.
El Espíritu de Dios se manifiesta en di­versas formas en hombres diferentes. Una persona, bajo la acción de este poder puede temblar ante la Palabra de Dios. Sus convicciones pueden ser tan profundas que sentimientos huracanados y tumultuosos parecen luchar en su corazón, y todo su ser queda postrado a causa del poder de la verdad que convence. Cuando el Señor habla de perdón al alma peni­tente, ésta se llena de ardor, de amor a Dios y de fervor y energía, y el espíritu vivificador que ha recibido no puede ser reprimido. Cristo es en él como una fuente de agua que brota para vida eterna. Sus sentimientos de amor son tan profundos y ardientes cuanto profunda era su aflicción y agonía. Su alma es como la fuente profunda de la que brota su agradecimiento y su alabanza, su gratitud y su gozo, hasta que las arpas celestiales resuenan con acordes de júbilo. Tiene una historia que contar, pero no en una forma pre­cisa, común ni metódica. Es un alma rescatada por los méritos de Cristo y todo su ser ha sido conmovido por la comprensión de la salvación de Dios”. El Evangelismo, pág. 213.

7.....¿Respondió Nicodemo de in­mediato a las palabras de Je­sús? ¿Cómo sabemos que el Espíritu Santo causó una im­presión profunda en él?
Juan 3:9-12.- (9) Respondió Nicodemo y le dijo: ¿Cómo puede hacerse esto? (10) Respondió Jesús y le dijo: ¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? (11) De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibís nuestro testimonio. (12) Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?…
Juan 7:50-51.- (50) Les dijo Nicodemo, el que vino a él de noche, el cual era uno de ellos: (51) ¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye, y sabe lo que ha hecho?…
Juan 19:39-40.- (39) También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. (40) Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con espe­cias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos.
Otras personas son llevadas a Cristo en una forma más apacible. ‘El vien­to sopla de donde quiere, y oyes su sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu’ (Juan 3:8). No es posible ver el instrumento que obra, pero pueden apreciarse sus efec­tos. Cuando Nicodemo dijo a Jesús: ‘¿Cómo puede hacerse esto’? Jesús le contestó: ‘¿Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto?’ (Juan 3:9, 10) Ahí esta­ba un maestro de Israel, un hombre destacado entre los sabios, un hom­bre que suponía ser capaz de com­prender la ciencia de la religión y que sin embargo tropezaba en la doctrina de la conversión. No quería admitir la verdad, porque no podía comprender todo lo que se relacionaba con la for­ma de obrar del poder de Dios, y sin embargo aceptaba los hechos de la naturaleza aunque no pudiese expli­carlos ni aun comprenderlos. Como otros que han vivido en todos los tiempos consideraba que las formas y las ceremonias perfectamente prede­terminadas eran más esenciales para la religión que la acción profunda del Espíritu de Dios”. (The Review and Herald, 5 de mayo de 1896), El Evangelismo, pág. 213.
Si permitís que el Espíritu Santo mo­dele y dé forma a vuestro corazón diariamente, tendréis perspicacia divina para discernir el carácter del reino de Dios. Nicodemo recibió la lección de Cristo y se convirtió en un verdadero creyente. Su voz se oyó en el concilio del Sanedrín para oponer­se a las medidas tomadas para lograr la muerte de Cristo. ‘¿Juzga acaso nuestra ley a un hombre si primero no le oye’? dijo él. Le contestaron en forma desdeñosa: ‘¿Eres tú también galileo? Escudriña y ve que de Gali­lea nunca se ha levantado profeta’”. Testimonios para Ministros, pág. 369.
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“El Señor bendecirá grandemente a los probados y escogidos, si ellos cooperan con Él. Cuando el Espíritu Santo descendió en el día de Pentecos­tés, hubo algo así como un viento impetuoso, poderoso. No fue otorgado en una medida escasa, sino que llenó todo el lugar donde los discípulos estaban reunidos. De la misma manera nos será dado a nosotros cuando nuestros corazones estén preparados para recibirlo”… –Alza tus Ojos, pág. 36.

Si queremos que Dios se agrade de nuestro trabajo, debemos asumir delante de él una actitud de sacrificio personal. Recordemos que la simple profesión nada es, a menos que la verdad esté en el corazón. Es necesario que el poder convertidor de Dios tome posesión de nosotros, para que podamos comprender las necesidades de un mundo que perece”. Testimonios para la Iglesia, Tomo 9, pág. 87.