jueves, 18 de mayo de 2017

Lección 20 | La crucifixión


El amor de Dios fue el tema de Cristo cuando hablaba de su misión y de su obra. ‘Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar(Juan 10:17). Mi Padre te ama a ti con un amor tan ilimitado, pero me ama a mí más porque he dado mi vida para redimirte. Te ama, y me ama a mí más porque te amo, y doy mi vida por ti... Bien entendieron los discípulos ese amor cuando vieron a su Salvador que sufría vergüenza, reproches, desconfianzas y traición; cuando vieron... su muerte en la cruz del Calvario. Este es un amor cuya profundidad nadie puede sondear. A medida que los discípulos lo comprendieron, a medida que su percepción se aferró de la compasión divina, comprendieron que hay un sentido en el cual los sufrimientos del Hijo fueron los sufrimientos del Padre...” (A fin de conocerle, pág. 69).

EL CAMINO AL CALVARIO
1......Una vez condenado y entregado en sus manos, ¿cómo trataron los soldados a Jesús? Después de azotarlo, escarnecerlo, y ridiculizarlo, ¿a dónde lo llevaron? ¿Qué llevó Él sobre sus hombros magullados y ensangrentados?
Marcos 15:18-20.- (18) Comenzaron luego a saludarle: ¡Salve, Rey de los judíos! (19) Y le golpeaban en la cabeza con una caña, y le escupían, y puestos de rodillas le hacían reverencias. (20) Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle.
Lucas 23:33.- Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.
Juan 19:17.- Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota.
“Una vasta multitud siguió a Jesús desde el pretorio hasta el Calvario. Las nuevas de su condena se habían difundido por toda Jerusalén, y acu­dieron al lugar de su ejecución personas de todas clases y jerarquías. Los sacerdotes y príncipes se ha­bían comprometido a no molestar a los seguidores de Cristo si él les era entregado, así que los discípulos y creyentes de la ciudad y región cir­cundante pudieron unirse a la mu­chedumbre que seguía al Salvador.
Al cruzar Jesús la puerta del atrio del tribunal de Pilato, la cruz que había sido preparada para Barra­bás fue puesta sobre sus hombros magullados y ensangrentadosLa carga del Salvador era demasiado pesada para él en su condición débil y dolienteHabía soportado la angustia de la entrega, y había visto a sus discípulos abandonarle y huir. Había sido llevado a Annás, luego a Caifás y después a Pilato. De Pi­lato había sido enviado a Herodes, luego de nuevo a Pilato. Las inju­rias habían sucedido a las injurias, los escarnios a los escarnios; Jesús había sido flagelado dos veces, y toda esa noche se había producido una escena tras otra de un carácter capaz de probar hasta lo sumo a un alma humana. Cristo no había desfallecido. No había pronunciado palabra que no tendiese a glorificar a Dios. Durante toda la deshonrosa farsa del proceso, se había portado con firmeza y dignidad(El Deseado de todas las gentes, pág. 690).

UN EXTRAÑO CARGA LA CRUZ
2......Cuando Jesús no pudo cargar la cruz, ¿quién fue compelido a cargarla? ¿Era él parte del pueblo judío?
Lucas 23:26.- Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús.
“Pero cuando, después de la segunda flagelación, la cruz fue puesta sobre él, la naturaleza humana no pudo so­portar más y Jesús cayó desmayado bajo la carga.
…Sus perseguidores vieron que le era imposible llevarla más lejos. No sabían dónde encontrar quien quisie­se llevar la humillante carga… Entre la turba que le seguía no había una sola persona que quisiese rebajarse a llevar la cruz.
En ese momento, un forastero, Si­món cireneo, que volvía del campo, se encontró con la muchedumbre. Oyó las burlas y palabras soeces de la turba; oyó las palabras repetidas con desprecio: Abrid paso para el Rey de los judíos. Se detuvo asom­brado ante la escena; y como expre­sara su compasión, se apoderaron de él y colocaron la cruz sobre sus hombros.
Simón había oído hablar de Jesús. Sus hijos creían en el Salvador, pero él no era discípulo. Resultó una bendición para él llevar la cruz al Calvario y desde entonces es­tuvo siempre agradecido por esta providencia. Ella le indujo a tomar sobre sí la cruz de Cristo por su propia voluntad y a estar siempre alegremente bajo su carga(El De­seado de todas las gentes, págs. 690, 691).

ADVERTENCIA DE UN PRÓXIMO DESASTRE
3......¿Qué sentimientos fueron ex­presados por algunas mujeres que fueron testigos de las te­rribles escenas en el camino al Gólgota? ¿Cómo afectó esto a Jesús cuando previó los próxi­mos años y vio el sufrimiento que vendría sobre los que eran su pueblo escogido?
Lucas 23:27-29.- (27) Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él. (28) Pero Jesús, vuelto hacia ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos. (29) Porque he aquí vendrán días en que dirán: Bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron.
Había no pocas mujeres entre la multitud que seguía al Inocente a su muerte cruel. Su atención estaba fija en Jesús. Algunas de ellas le ha­bían visto antes. Algunas le habían llevado sus enfermos y dolientes. Otras habían sido sanadas. Al oír el relato de las escenas que acaba­ban de acontecer, se asombraron por el odio de la muchedumbre hacia Aquel por quien su propio corazón se enternecía y estaba por quebran­tarse. Y a pesar de la acción de la turba enfurecida y de las palabras ai­radas de sacerdotes y príncipes, esas mujeres expresaron su simpatía. Al caer Jesús desfallecido bajo la cruz, prorrumpieron en llanto lastimero.
… Aunque abrumado por el sufri­miento mientras llevaba los pecados del mundo, no era indiferente a la expresión de pesar. Miró a esas mu­jeres con tierna compasión. No eran creyentes en él; sabía que no le com­padecían como enviado de Dios, sino que eran movidas por sentimientos de compasión humana. No despreció su simpatía, sino que ésta despertó en su corazón una simpatía más pro­funda por ellas. ‘Hijas de Jerusalén – dijo, – no me lloréis a mí, mas llorad por vosotras mismas, y por vuestros hijos’. De la escena que presenciaba, Cristo miró hacia adelante al tiem­po de la destrucción de Jerusalén. En ese terrible acontecimiento, mu­chas de las que lloraban ahora por él iban a perecer con sus hijos(El Deseado de todas las gentes, págs. 691, 692).

SUFRIMIENTO Y ORACIÓN DE AMOR
4......¿Cómo actuó Jesús conse­cuentemente durante el supli­cio tortuoso de la crucifixión? Mientras sufría tristeza y dolor atroz, ¿qué suplicó al Padre concerniente a sus enemigos?
Lucas 23:32-35.- (32) Llevaban tam­bién con él a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos. (33) Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. (34) Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vestidos, echando suertes. (35) Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios.
El Salvador no dejó oír un murmu­llo de queja. Su rostro permaneció sereno. Pero había grandes gotas de sudor sobre su frente. No hubo mano compasiva que enjugase el rocío de muerte de su rostro, ni se oyeron pa­labras de simpatía y fidelidad inque­brantable que sostuviesen su cora­zón humano. Mientras los soldados estaban realizando su terrible obra, Jesús oraba por sus enemigos... No invocó maldición alguna sobre los soldados que le maltrataban tan ru­damente. No invocó venganza algu­na sobre los sacerdotes y príncipes que se regocijaban por haber logrado su propósito. Cristo se compadeció de ellos en su ignorancia y culpa. Sólo exhaló una súplica para que fuesen perdonados, ‘porque no sa­ben lo que hacen’.
Si hubiesen sabido que estaban torturando a Aquel que había veni­do para salvar a la raza pecaminosa de la ruina eterna, el remordimiento y el horror se habrían apoderado de ellos. Pero su ignorancia no supri­mió su culpabilidad
Esa oración de Cristo por sus ene­migos abarcaba al mundo. Abarcaba a todo pecador que hubiera vivido desde el principio del mundo o fuese a vivir hasta el fin del tiempo. So­bre todos recae la culpabilidad de la crucifixión del Hijo de Dios. A todos se ofrece libremente el perdón” (El Deseado de todas las gentes, págs. 693, 694).

REY DE LOS JUDÍOS
5......¿Qué inscripción fue puesta so­bre la cruz por órdenes de Pila­to? ¿Cuál fue la opinión de los principales sacerdotes concer­niente a esta inscripción?
Juan 19:19-22.- (19) Escribió también Pilato un título, que puso sobre la cruz, el cual decía: JESÚS NAZA­RENO, REY DE LOS JUDÍOS. (20) Y muchos de los judíos leyeron este título; porque el lugar donde Jesús fue crucificado estaba cerca de la ciudad, y el título estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. (21) Dijeron a Pilato los principales sacerdotes de los judíos: No escribas: Rey de los judíos; sino, que él dijo: Soy Rey de los judíos. (22) Respondió Pila­to: Lo que he escrito, he escrito.
“Tan pronto como Jesús estuvo cla­vado en la cruz, ésta fue levantada por hombres fuertes y plantada con gran violencia en el hoyo preparado para ellaEsta inscripción irritaba a los judíosPilato escribió el sen­timiento que habían expresado. No se mencionaba delito alguno, excep­to que Jesús era Rey de los judíos. La inscripción era un reconocimien­to virtual de la fidelidad de los ju­díos al poder romano. Declaraba que cualquiera que aseverase ser Rey de Israel, era considerado por ellos como digno de muerte
Los sacerdotes vieron lo que habían hecho, y pidieron a Pilato que cam­biase la inscripción. Pero Pilato es­taba airado consigo mismo por su debilidad anterior y despreciaba ca­balmente a los celosos y arteros sa­cerdotes y príncipes. Respondió fría­mente: ‘Lo que he escrito, he escrito’.
Un poder superior a Pilato y a los judíos había dirigido la colocación de esa inscripción sobre la cabeza de Jesús. En la providencia de Dios, te­nía que incitar a reflexionar e inves­tigar las Escrituras. El lugar donde Cristo fue crucificado se hallaba cer­ca de la ciudad. Miles de personas de todos los países estaban entonces en Jerusalén, y la inscripción que declaraba Mesías a Jesús de Nazaret iba a llegar a su conocimiento. Era una verdad viva transcrita por una mano que Dios había guiado(El Deseado de todas las gentes, págs. 694, 695).

CUMPLIENDO LA PROFECÍA
6......¿Qué sucedió con los vestidos de Jesús? Siglos antes, ¿qué ha­bía sido predicho en la profecía sobre su vestidura?
Juan 19:23, 24.- (23) Ando los solda­dos hubieron crucificado a Jesús, tomaron sus vestidos, e hicieron cuatro partes, una para cada sol­dado. Tomaron también su túnica, la cual era sin costura, de un solo tejido de arriba abajo. (24) Entonces di­jeron entre sí: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, a ver de quién será. Esto fue para que se cumpliese la Escritura, que dice: Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes. Y así lo hicieron los soldados.
Salmos 22:16-18.- (16) Porque perros me han rodeado; Me ha cercado cua­drilla de malignos; Horadaron mis manos y mis pies. (17) Contar puedo todos mis huesos; Entre tanto, ellos me miran y me observan. (18) Repartie­ron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.
En los sufrimientos de Cristo en la cruz, se cumplía la profecía. Siglos antes de la crucifixión, el Salvador ha­bía predicho el trato que iba a recibir. Dijo: ‘Porque perros me han rodeado, hame cercado cuadrilla de malignos: horadaron mis manos y mis pies. Con­tar puedo todos mis huesos; ellos mi­ran, considéranme. Partieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes’. La profecía concerniente a sus vestiduras fue cumplida sin con­sejo ni intervención de los amigos o los enemigos del Crucificado. Su ropa había sido dada a los soldados que le habían puesto en la cruz. Cristo oyó las disputas de los hombres mientras se repartían las ropas entre sí. Su tú­nica era tejida sin costura y dijeron: ‘No la partamos, sino echemos suertes sobre ella, de quién será’” (El Deseado de todas las gentes, pág. 695).

7......Cuando estuvo sediento, ¿qué le dieron a beber? ¿Qué otra profecía se cumplió de este modo?
Mateo 27:33, 34.- (33) Y cuando llegaron a un lugar llamado Gólgota, que significa: Lugar de la Calavera, (34) le dieron a beber vinagre mezclado con hiel; pero después de haberlo probado, no quiso beberlo.
Salmos 69:20, 21.- (20) El escarnio ha quebrantado mi corazón, y estoy acongojado. Esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo; y consoladores, y ninguno hallé. (21) Me pusieron además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vinagre.
“En otra profecía, el Salvador decla­ró: ‘La afrenta ha quebrantado mi co­razón, y estoy acongojado: y esperé quien se compadeciese de mí, y no lo hubo: y consoladores, y ninguno hallé. Pusiéronme además hiel por comida, y en mi sed me dieron a beber vina­gre(Salmo 69:20, 21). Era permitido dar a los que sufrían la muerte de cruz una poción estupefaciente que amor­tiguase la sensación del dolor. Esta poción fue ofrecida a Jesús; pero al probarla, la rehusó. No quería recibir algo que turbase su inteligencia. Su fe debía aferrarse a Dios. Era su úni­ca fuerza. Enturbiar sus sentidos sería dar una ventaja a Satanás(El Deseado de todas las gentes, pág. 695).

PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
¿Cuántos de nosotros tendríamos la fuerza para soportar quieta y calmadamente todo el maltrato y vejación infligidos sobre Jesús?
¿Qué viene a la mente cuando pensamos en Jesús orando por sus ejecutores, incluso mientras los soldados fijaban sus manos y pies a la cruz con clavos?
¿Qué advertencia hay para todos nosotros cuando leemos que los hombres pueden llegar?

PARA UN ESTUDIO ADICIONAL
“Cuando el Redentor consintió en tomar la copa de amargura a fin de salvar a los pecadores, su capacidad de sufrir fue la única limitación para sus sufrimientos... Al morir en nuestro favor, pagó un equivalente a nuestra deuda. Así quitó de Dios toda acusación de haber disminuido la culpabilidad del pecado. Él dice: Por virtud de mi unión con el Padre, mis sufrimientos y mi muerte me capacitan para pagar el castigo del pecado. Por mi muerte, se elimina una restricción de su amor. Su gracia puede actuar con eficacia ilimitada. “Cristo es nuestro Redentor. Es el Verbo que se hizo carne y habitó entre nosotros. Es la fuente en la cual podemos ser lavados y limpiados de toda impureza. Es el costoso sacrificio hecho por la reconciliación del hombre. El universo celestial, los mundos no caídos, el mundo caído y la confederación del mal no pueden decir que Dios podía hacer más por la salvación del hombre de lo que ha hecho. Nunca puede sobrepujarse su dádiva” (A fin de conocerle, pág. 70).