jueves, 26 de marzo de 2015

Lección 13 | Pecado contra el Espiritu Santo


Debemos estar inevitablemente bajo el dominio del uno o del otro de los dos grandes poderes que están contendiendo por la supremacía del mundo. No es necesario que elijamos deliberadamente el servicio del reino de las tinieblas para pasar bajo su dominio. Basta que descuidemos de aliarnos con el reino de la luz. Si no cooperamos con los agentes celestiales, Satanás se posesionará de nuestro corazón, y hará de él su morada. La única defensa contra el mal consiste en que Cristo more en el corazón por la fe en su justicia. A menos que estemos vital­mente relacionados con Dios, no podremos resistir los efectos profanos del amor propio, de la complacencia propia y de la tentación a pecar. Podemos dejar mu­chas malas costumbres y momentáneamente separarnos de Satanás; pero sin una relación vital con Dios por nuestra entrega a él momento tras momento, seremos vencidos. Sin un conocimiento personal de Cristo y una continua comunión, estamos a la merced del enemigo, y al fin haremos lo que nos ordene”. El Deseado de Todas las Gentes, pág. 291.

PECADOS QUE SERÁN PERDONADOS
1.....¿Hasta dónde llega el perdón de Dios para los pecados, in­cluida la blasfemia? ¿Qué muestran algunos otros ejem­plos del Antiguo Testamento?
Marcos 3:28.- De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blas­femias cualesquiera que sean.
“Los hebreos tuvieron una oportuni­dad para reflexionar sobre la escena que habían presenciado cuando la ira de Dios cayó sobre las personas más prominentes en esta gran rebe­lión. Se manifestaron la bondad y la misericordia de Dios al no exterminar completamente a este pueblo ingra­to cuando se encendió su ira contra los más responsables. Le dio tiempo para arrepentirse a la congregación que había permitido que se la enga­ñara. El hecho de que el Señor, su Dirigente invisible, mostrara tanta paciencia y misericordia en este caso se registra claramente como evidencia de su buena voluntad para perdo­nar a los ofensores más graves cuan­do tienen un sentido de su pecado y vuelven a él con arrepentimiento y humillación”. –Testimonios para la Iglesia, Tomo 3, pág. 392.

2.....Inclusive ¿qué pecado puede ser perdonado? ¿Qué ejem­plos de esto hallamos en las Escrituras?
Mateo 12:32, p.p.- A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado.
Lucas 23:34.- Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre sí sus vesti­dos, echando suertes.
1 Timoteo 1:13.- Habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e inju­riador; más fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.
El Cielo contempló a la Víctima entre­gada en las manos de la turba homicida y llevada apresuradamente entre burlas y violencias de un tribunal a otro. Oyó los escarnios de sus perseguidores con referencia a su humilde nacimiento. Vio la obra frenética de Satanás y su poder sobre los corazones humanos. ¡Oh te­rrible escena!… Arrastrado de aquí para allá desde el palacio al tribunal, empla­zado dos veces delante de los sacer­dotes, dos veces delante del Sanedrín, dos veces delante de Pilato y una vez delante de Herodes. Burlado, azotado, condenado y llevado a ser crucifica­do, cargado con la pesada cruz, entre el llanto de las hijas de Jerusalén y los escarnios del populachoTodo el cie­lo se llenó de asombro cuando Cristo ofreció su oración en medio de sus terribles sufrimientos: ‘Padre, perdó­nalos, porque no saben lo que hacen(Lucas 23:34). Sin embargo, allí estaban los hombres formados a la imagen de Dios uniéndose para destruir la vida de su Hijo unigénito. ¡Qué espectáculo para el universo celestial”! –El Deseado de Todas las Gentes, pág. 708.

EL PECADO IMPERDONABLE
3.....¿Qué dijo Jesús acerca del pe­cado contra el Espíritu Santo? ¿Qué implica este pecado?
Mateo 12:31-32.- (31) Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdo­nado a los hombres; más la blasfemia contra el Espíritu no les será perdo­nada. (32) A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.
Marcos 3:29.- Pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, sino que es reo de juicio eterno.
En atribuir voluntariamente a Satanás la obra del Espíritu Santo. Suponga­mos, por ejemplo, que uno presencie la obra especial del Espíritu de Dios. Tiene evidencia convincente de que la obra está en armonía con las Escritu­ras, y el Espíritu testifica a su espíritu que es de Dios. Pero más tarde, cae bajo la tentación; lo domina el orgullo, la suficiencia propia, o alguna otra ca­racterística mala; y rechazando toda la evidencia de su carácter divino, decla­ra que lo que antes reconoció como ser del Espíritu Santo era poder de Satanás. Por medio de su Espíritu es cómo Dios obra en el corazón huma­no; y cuando los hombres rechazan voluntariosamente al Espíritu, y decla­ran que es de Satanás, cortan el con­ducto por medio del cual Dios puede comunicarse con ellos”. –Testimonios para la Iglesia, Tomo 5, pág. 596.
“Nadie tiene que mirar el pecado con­tra el Espíritu Santo como algo miste­rioso e indefinible. El pecado contra el Espíritu Santo es el pecado de la per­sistente negativa a responder a la invi­tación arrepentirse(Review and Herald, 29 de junio de 1897).

EJEMPLOS EN EL ANTIGUO Y NUEVO TESTAMENTO
4.....¿Qué ejemplo del Antiguo Testamento muestra este tipo de pecado?
Números 16:3.- Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: ¡Basta ya de vosotros! Porque toda la congre­gación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?…
Números 16:41.- El día siguiente, toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aa­rón, diciendo: Vosotros habéis dado muerte al pueblo de Jehová.
Coré no hubiera tomado el camino que siguió si hubiera sabido que to­das las instrucciones y reprensiones comunicadas a Israel venían de Dios. Pero podría haberlo sabido. Dios había dado evidencias abrumadoras de que dirigía a Israel. Pero Coré y sus com­pañeros rechazaron la luz hasta que­dar tan ciegos que las manifestaciones más señaladas de su poder no bas­taban ya para convencerlos. Las atri­buían todas a instrumentos humanos o satánicos. Lo mismo hicieron los que, al día siguiente después de la destruc­ción de Coré y sus asociados, fueron a Moisés y Aarón y les dijeron: ‘Vosotros habéis muerto al pueblo de Jehová’. A pesar de que en la destrucción de los hombres que los sedujeron, habían recibido las indicaciones más convin­centes de cuánto desagradaba a Dios el camino que llevaban, se atrevieron a atribuir sus juicios a Satanás, decla­rando que por el poder de éste Moisés y Aarón habían hecho morir hombres buenos y santos.
“Este acto selló su perdición. Habían cometido el pecado contra el Espíritu Santo, pecado que endurece definitiva­mente el corazón del hombre contra la influencia de la gracia divina”. –Historia de los Patriarcas y Profetas, págs. 428, 429.

5.....¿Qué ejemplos se halla tam­bién en el Nuevo Testamento?
Mateo 9:32-34.- (32) Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, ende­moniado. (33) Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravi­llaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel. (34) Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demo­nios echa fuera los demonios
Mateo 12:22-24.- (22) Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba. (23) Y toda la gente estaba atónita, y decía: ¿Será éste aquel Hijo de David? (24) Más los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios.
“Precisamente antes de esto, Jesús había realizado por segunda vez el milagro de sanar a un hombre po­seído, ciego y mudo, y los fariseos habían reiterado la acusación: ‘Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios(Mateo 9:34). Cristo les dijo claramente que al atribuir la obra del Espíritu Santo a Satanás, se esta­ban separando de la fuente de bendi­ción. Los que habían hablado contra Jesús mismo, sin discernir su carácter divino, podrían ser perdonados; por­que podían ser inducidos por el Es­píritu Santo a ver su error y arrepen­tirse. Cualquiera que sea el pecado, si el alma se arrepiente y cree, la culpa queda lavada en la sangre de Cristo; pero el que rechaza la obra del Es­píritu Santo se coloca donde el arre­pentimiento y la fe no pueden alcan­zarle. Es por el Espíritu Santo cómo obra Dios en el corazón; cuando los hombres rechazan voluntariamente al Espíritu y declaran que es de Satanás, cortan el conducto por el cual Dios puede comunicarse con ellos. Cuan­do se rechaza finalmente al Espíritu, no hay más nada que Dios pueda ha­cer para el alma”. –El Deseado de Todas las Gentes, pág. 288.
Al rechazar a Cristo, los fariseos se pusieron alrededor de la oscuridad y la superstición que los rodeaba... Se co­locaron donde ningún poder humano o divino podía llegar a ellos; pecaron contra el Espíritu Santo, y Dios no tenía poder de reserva para atender su caso(Spirit of Prophecy, vol. 2, p. 374).

6.....¿Qué actitud nos lleva al peca­do contra el Espíritu Santo?
Juan 9:28-30.- (28) Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo (al ciego); pero nosotros, discípulos de Moisés somos. (29) Nosotros sabemos que Dios ha ha­blado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea. (30) Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos.
Hebreos 12:25.- Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si des­echáremos al que amonesta desde los cielos.
Nadie se endurece tanto como aque­llos que han despreciado la invitación de la misericordia y mostrado aver­sión al Espíritu de gracia. La manifes­tación más común del pecado contra el Espíritu Santo consiste en despre­ciar persistentemente la invitación del Cielo a arrepentirse. Cada paso dado hacia el rechazamiento de Cristo, es un paso hacia el rechazamiento de la salvación y hacia el pecado contra el Espíritu Santo.
Al rechazar a Cristo, el pueblo judío cometió el pecado imperdonable, y desoyendo la invitación de la miseri­cordia, podemos cometer el mismo error… Mientras uno hace esto, no puede hallar esperanza ni perdón y perderá finalmente todo deseo de re­conciliarse con Dios”. –El Deseado de To­das las Gentes, págs. 291, 292.

7.....¿A qué conduce el pecado contra el Espíritu Santo?
1 Juan 5:16 up.- Hay pecado de muerte, por el cual yo no digo que se pida.
Hebreos 10:26.- Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la ver­dad, ya no queda más sacrificio por los pecados.
La santificación es una tarea diaria. Na­die se engañe creyendo que Dios lo va a perdonar y bendecir mientras pisotee uno de sus requerimientos. La comi­sión voluntaria de un pecado conocido acalla la voz testificadora del Espíritu, y separa al ser de Dios. Sea cual fuere el éxtasis del sentimiento religioso, Jesús no puede morar en el corazón que no hace caso de la ley divina. Dios honrará solamente a los que lo honran”. Mensajes para los Jóvenes, pág. 79.
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Cristo... les dice a sus oyentes que toda clase de pecado y blasfemia puede ser perdonado si se hace en la ignorancia. En su gran ceguera podrían hablar palabras de insulto y burla contra el Hijo del hombre, y sin embargo, estar den­tro de los límites de la misericordia. Pero cuando el poder y el Espíritu de Dios descansaron sobre sus mensajeros, estaban en tierra santa. Para ignorar el Espíritu de Dios y cargarlo con el espíritu del diablo, los puso en una posición en la que Dios no tenía poder para llegar a sus almas. Nin­gún poder en cualquiera de las provisiones de Dios para corregir a los que yerran puede llegar a ellos...” (Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 5, pág. 1069).
En este día nuestros hombres se han colocado donde están, totalmente incapaces de cumplir con las condiciones de arrepentimiento y la confesión; por tanto, no pueden encontrar misericordia ni perdón. El pecado de la blasfe­mia contra el Espíritu Santo no está en cualquier palabra o acción repentina; está en la resistencia determinada de la verdad y la evidencia(” Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, tomo 5, pág. 1069).