martes, 23 de septiembre de 2014

Lección 13 | La Recompensa de la Lealtad


Dios exhorta a su pueblo a ser una brillante luz en el mundo; una luz que brille en medio de las tinieblas del pecado. Tiene su recompensa vivir la vida del Dador de la vida. El anduvo haciendo bienes. Esto es lo que hará todo verdadero seguidor de Cristo, imbuido de un sentido sagrado de lealtad a Dios y de deber hacia sus prójimos. Mediante el conocimiento de la verdad tal como es en  Jesús, los cristianos deben crecer en gracia, acercándose constantemente a la perfección del carácter(Alza tus Ojos, pág. 175).

1.....¿Qué traerá Cristo consigo cuando venga? ¿Para quién?
Apocalipsis 22:12.- He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.
Mateo 16:27.- Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.
Antes que se dé la recompensa final, debe decidirse quiénes son idóneos para compartir la herencia de los justos. Esta decisión debe hacerse antes de la segunda venida de Cristo en las nubes del cielo; porque cuando Él venga, traerá su galardón consigo, ‘para recompensar a cada uno según fuere su obra’. Antes de su venida, pues, habrá sido determinado el carácter de la obra de todo hombre, y a cada uno de los seguidores de Cristo le habrá sido fijada su recompensa de acuerdo con sus obras(Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 251).

2.....¿Dónde debemos que comparecer antes de ser recompensado? ¿Qué se requiere?
2 Corintios 5:10.- Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
Han estado siendo examinados delante de Dios los casos de los muertos justos. Cuando se complete esa obra, se pronunciará juicio sobre los vivientes. ¡Cuán preciosos, cuán importantes son estos solemnes momentos! Cada uno de nosotros tiene un caso pendiente en el tribunal celestial. Individualmente hemos de ser juzgados de acuerdo con lo que hicimos en el cuerpo.... “Si tenemos alguna preocupación por la salvación de nuestra alma, debemos efectuar un cambio decidido. Debemos buscar a Dios con verdadera contrición; con profunda contrición de alma debemos confesar nuestros pecados para que puedan ser borrados(Mensajes Selectos, tomo 1, págs. 145, 146).

3.....¿Qué amontonan los impenitentes para si?
Romanos 2:4, 5.- ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento? Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios.
“¡Oh, terribles historias se abrirán ante el mundo en ocasión del juicio, historias de pecados nunca confesados, de pecados nunca borrados! ¡Ojalá vieran estas pobres almas que están acumulando contra ellas ira para el día de la ira! Entonces serán revelados los pensamientos del corazón, así como las acciones. Os digo, mis hermanos y hermanas, necesitáis humillar vuestras almas delante de Dios. ‘Dejad de hacer lo malo’, pero no os detengáis allí. ‘Aprended a hacer el bien’. Podéis glorificar a Dios sólo llevando fruto para su gloria” (Testimonios para los Ministros, pág. 146).

4.....¿Dónde se deben depositar nuestras riquezas?
1 Timoteo 6:17-19.- A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.
“Al considerar vuestro interés eterno, poneos de pie, y comenzad a sembrar buena semilla. Cosecharéis lo que sembréis. La cosecha se aproxima, la gran cosecha cuando segaremos lo que hemos sembrado. No habrá falla; la cosecha es segura. Ahora es el momento de sembrar. Haced ahora esfuerzos para ser ricos en buenas obras, ‘dadivosos, generosos; atesorando para sí buen  fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna’ ” (Testimonios para la Iglesia, tomo 2, pág. 29).

5.....¿Qué será de bendición especial para los jóvenes y adultos?
1 Corintios 3:11-13.- Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.
Los muchachos y las muchachas deberían considerar que un buen carácter es como un capital de más valor que el oro, la plata o las acciones. No se verá afectado por las situaciones de pánico y las quiebras y dará ricos beneficios cuando las posesiones terrenales desaparezcan. Los jóvenes necesitan una visión más elevada y noble del valor de un carácter cristiano. El pecado ciega los ojos y profana el corazón. La integridad, la firmeza y la perseverancia son cualidades que todos deberían cultivar sinceramente. Porque revisten al que las posee de un poder que es irresistible, un poder que lo hace fuerte para obrar el bien, para resistir al mal y afrontar la adversidad. Aquí brilla la verdadera excelencia del carácter con su mayor resplandor(Testimonios para la Iglesia, tomo 4, pág. 648).
“Sin embargo, Cristo no nos ha dado la seguridad de que sea asunto fácil lograr la perfección del carácter. Un carácter noble, cabal, no se hereda. No lo recibimos accidentalmente. Un carácter noble se obtiene mediante esfuerzos individuales, realizados por los méritos y la gracia de Cristo. Dios da los talentos, las facultades mentales; nosotros formamos el carácter. Lo desarrollamos sosteniendo rudas y severas batallas contra el yo. Hay que sostener conflicto tras conflicto contra las tendencias hereditarias. Tendremos que criticarnos a nosotros mismos severamente, y no permitir que quede sin corregir un solo rasgo desfavorable” (Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 266).

6.....¿Qué recompensa recibirán los siervos fieles de Cristo al final?
Mateo 25:21, 23.- Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.
Es la fidelidad, la lealtad a Dios, el servicio amante, lo que gana la aprobación divina. Cada impulso del Espíritu Santo que conduce a los hombres a la bondad y a Dios, es registrado en los libros del cielo, y en el día de Dios, los obreros por medio de los cuales Él ha obrado, serán ensalzados. “Entrarán en el gozo del Señor mientras ven en su reino a aquellos que han sido redimidos por su medio(Palabras de Vida del Gran Maestro, pág. 295).

7.....¿Qué gran gozo será experimentado al recibir la recompensa final?
1 Corintios 2:9.- Antes bien, como está escrito: cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.
Gloriosa será la recompensa concedida cuando los obreros fieles sean congregados en derredor del trono de Dios y el Cordero. Cuando Juan, en su estado mortal, contempló la gloria de Dios, cayó como muerto; no pudo soportar esa visión. Cuando lo mortal se haya vestido de inmortalidad, los redimidos serán como Jesús, porque le verán tal cual es…. Habrán de participar con Él en el gozo de contemplar las almas salvadas por su medio para que alaben a Dios durante toda la eternidad” (Testimonios para la Iglesia, tomo 5, pág. 442).
“Cuando los discípulos de Cristo devuelven lo suyo al Señor, acumulan tesoros que se les darán cuando oigan las palabras: ‘Bien, buen siervo y fiel;... entra en el gozo de tu Señor.’ ‘El cual, habiéndole sido propuesto gozo, sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y sentóse a la diestra del trono de Dios.’ El gozo de ver almas redimidas, almas eternamente salvadas, es la recompensa de todos aquellos que ponen los pies en las pisadas de Aquel que dijo: ‘Sígueme(Deseado de Todas las Gentes, pág. 481).

8.....¿Qué le espera al vencedor?
2 Timoteo 4:7, 8.- He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.
Para obtener una recompensa perecedera, los corredores griegos no escatimaban esfuerzo ni disciplina. Nosotros estamos luchando por una recompensa infinitamente más valiosa, la corona de la vida eterna. ¡Cuánto más cuidadoso debería ser nuestro esfuerzo, cuánto más voluntario nuestro sacrificio y abnegación!” (Hechos de los Apóstoles, pág. 251).
En nuestra esfera de acción, todos nosotros deberíamos respetar el monto de la recompensa. Pero mientras apreciamos la promesa de bendición, deberíamos tener perfecta confianza en Jesucristo, creyendo que él hará bien y nos dará una recompensa que esté de acuerdo con lo que han sido nuestras obras. El don de Dios es la vida eterna, pero Jesús no desea que estemos tan ansiosos acerca de las recompensas como por hacer la voluntad de Dios porque es correcto hacerlo así, independientemente de toda ganancia” (Consejos sobre Mayordomía Cristiana, pág. 353).

9.....¿Bajo qué condición está prometida la corona eterna?
Santiago 1:12.- Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.
El Señor nunca abandonará al alma que confía en Él y solicita su ayuda. La corona de la vida se coloca sobre la frente de aquel que ha vencido. Para todos, hay una obra seria y solemne que hacer por Dios mientras dure la vida….
No solamente tiene cada uno de nosotros una obra que hacer por su propia alma, sino que también tenemos el deber de despertar a otros para que busquen la vida eterna(Testimonios para la Iglesia, tomo 5, pág. 66).

10..¿Qué gran gozo compartirán los redimidos?
Apocalipsis 21:10, 11.- Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como el cristal.
En la Biblia se revelan visiones de la gloria futura, escenas bosquejadas por la mano de Dios, las cuales son muy estimadas por su iglesia. Por la fe podemos estar en el umbral de la ciudad eterna, y oír la bondadosa bienvenida dada a los que en esta vida cooperaron con Cristo, considerándose honrados al sufrir por su causa. Cuando se expresen las palabras: ‘Venid, benditos de mi Padre,’ pondrán sus coronas a los pies del Redentor, exclamando: ‘El Cordero que fué inmolado es digno de tomar el poder y riquezas y sabiduría, y fortaleza y honra y gloria y alabanza.... Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jamás’ (Mateo 25:34; Apocalipsis 5:12, 13)” (Los Hechos de los Apóstoles, pág. 480).