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domingo, 23 de diciembre de 2012

La condenación de Adán


INTRODUCCIÓN
  • La paga del pecado es la muerte eterna.
  • El nos condenó a vivir fuera de la presencia de Dios.

I.    CONDENADO A  MUERTE ETERNA
  • Adán quedo condenado a muerte eterna. El hombre pecó y la muerte es la paga del pecado.
  • Adán y Eva estuvieron como criminales delante de su Dios, esperando la sentencia que les había acarreado la transgresión. [1].
  • El pecado de nuestros primeros padres trajo sobre el mundo la culpa y la angustia. [2].
  • "La paga del pecado es muerte" Ro. 6:23. A Adán, antes de su caída, el Señor le dijo: "El día que de él comieres, ciertamente morirás" Gn. 2:17.
  • Si violas mi ley, seguramente recibirás la muerte como castigo". Al desobedecer el mandato de Dios, el hombre perdió su vida. [3].

II.   CONDENADOS A VIVIR FUERA DEL EDÉN ETERNAMENTE
  • Adán y Eva perdieron el Edén a causa de la intemperancia en el apetito. [4].
  • El huerto del Edén permaneció en la tierra durante mucho tiempo después que el hombre fuera expulsado de sus agradables senderos. 
  • Durante mucho tiempo después, se le permitió a la raza caída contemplar de lejos el hogar de la inocencia, cuya entrada estaba vedada por los vigilantes ángeles. Gn. 3:24.
  • En la puerta del paraíso, custodiada por querubines, se revelaba la gloria divina.  Allí iban Adán y sus hijos a adorar a Dios. 
  • Allí renovaban sus votos de obediencia a aquella ley cuya transgresión los había arrojado del Edén. [5].

CONCLUSIÓN
  • ¿Cómo quedó Adán después de su pecado y cuál era la paga?
  • ¿Qué trajo el pecado de nuestros primeros padres sobre el mundo?
  • ¿A causa de qué Adán y Eva perdieron el Edén?
  • ¿Qué se le permitió durante mucho tiempo a la raza caída?
  • ¿Dónde iban  Adán y sus hijos a adorar a Dios y renovar sus votos de obediencia?
  



[1] AFC, Pág. 18.
[2] PP, Pág. 46.
[3] MSTIII, Pág. 160.
[4] AFC, Pág. 317.
[5] HC, Pág. 489.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

La degradación de Adán por el pecado


INTRODUCCIÓN
  • El pecado afectó la naturaleza, la vida y el cuerpo del hombre.
  • El pecado manchó también los actos de los hombres.

I.   DEGRADACIÓN DE SU NATURALEZA
  • Después de su pecado, Adán y Eva no pudieron seguir morando en el Edén.
  • Suplicaron fervientemente a Dios que les permitiese permanecer en el hogar de su inocencia y regocijo. Gn. 3:23-24.
  • Confesaron que habían perdido todo derecho a aquella feliz morada, y prometieron prestar estricta obediencia a Dios en el futuro. 
  • Pero se les dijo que su naturaleza se había depravado por el pecado, que había disminuido su poder para resistir al mal, y que habían abierto la puerta para que Satanás tuviera más fácil acceso a ellos. Ro. 3:10-12.
  • Si siendo inocentes habían cedido a la tentación; ahora, en su estado de consciente culpabilidad, tendrían menos fuerza para mantener su integridad. [1].
  • Su naturaleza se hizo tan débil por la transgresión, que le fue imposible, por su propia fuerza, resistir el poder del mal. [2].
  • Pero antes de su caída, Adán estaba libre de los resultados de la maldición. Cuando fue asaltado por el tentador ninguno de los efectos del pecado estaban sobre él. Fue creado perfecto en pensamiento y acción; pero cedió al pecado, y cayó de su estado elevado y santo. [3].

II.  DEGRADACIÓN DE SUS ACTOS
  • Después de su transgresión, Adán se imaginó al principio que entraba en un plano superior de existencia. [4]. El pecado afecto su percepción. Gn. 3:7.
  • Adán increpó a su compañera por su locura de apartarse de su lado y dejarse engañar por la serpiente. El pecado afecto su vida social. Gn. 3:10-12.
  • Ahora después de su caída culpó… aún a su mismo Creador. El pecado afecto su vida espiritual. Isa 59:2.
  • La ola de angustia siguió a la transgresión de nuestros primeros padres…[5] Con humildad e inenarrable tristeza se despidieron de su bello hogar. El pecado afecto su estado emocional.
  • El pecado, después de la caída, obró en las mentes de Adán y Eva y los indujo a ser desleales. [6].
  • Parecía no existir escapatoria para aquellos que habían quebrantado la ley. [7]. Gn. 3:15.

CONCLUSIÓN
  • ¿Qué se depravó y disminuyó por el pecado?
  • ¿Qué sucedió con la naturaleza del hombre por la transgresión de la ley de Dios?
  • Después de su transgresión  ¿Qué se imaginó Adán al principio?
  • ¿Qué parecía no existir para aquellos que habían quebrantado la ley?




[1] PP, Pág. 46.
[2] CC, Pág. 15.
[3] MSTIII, Pág. 160.
[4] PP, Pág. 41.
[5] PP, Pág. 45.
[6] A Fin de Conocerle Pág. 292.
[7] PP, Pág. 49.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Bienaventurados los Pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mateo 5:9)


La bienaventuranza sobre los pacificadores, es una de las más bellas expresiones que Dios ha dado a sus hijos a través de su Palabra. Es preciso analizar brevemente estos términos que contienen una gran bendición para cada practicante de esta verdad.

SIGNIFICADO DE LOS TÉRMINOS
La palabra “bienaventurado”, es definida con sinónimos como afortunado, dichoso, feliz. Se aplica en este caso a “los pacificadores”. Este término pacificador es un sustantivo griego: “eirēnopoiós” que procede de dos palabras: eirēné (paz), y poiéō (hacer); dicho en otras palabras, “hacer la paz”. Recordemos que la palabra paz en hebreo es shalôm, un término utilizado por algunos hermanos en el saludo fraternal practicado al salir del templo especialmente los días sábados.

La palabra paz, no tiene que ver con la ausencia de guerra, más bien quiere decir todo lo que ayuda al mayor bienestar del hombre. En Oriente, cuando una persona saluda a otra con paz, no solo quiere decir que le desea la ausencia de problemas, males y dificultades sino también regocijarse en la presencia de todos los bienes.

Los bienes generalmente se los relaciona con las adquisiciones materiales y los honores mundanales, pero aquí no significa esto. “El pueblo había llegado a pensar que la felicidad consistía en la posesión de las cosas de este mundo, y que la fama y los honores de los hombres eran muy codiciables. Era muy agradable ser llamado "Rabbí," ser alabado como sabio y religioso, y hacer ostentación de sus virtudes  delante del público. Esto era considerado como el colmo de la felicidad. Pero en presencia de esta vasta muchedumbre, Jesús declaró que las ganancias y los honores terrenales eran toda la recompensa que tales personas recibirían jamás” (DTG, 270).

LA VERDADERA PAZ POR MEDIO DE LA GRACIA DE CRISTO
Los habitantes del mundo en general buscan la paz a través de la estabilidad económica, tratados internacionales diversos, unión de las iglesias, y otros medios; excepto el único que ha provisto el cielo para la entrega de este gran don. Para que cambie el mundo, deben cambiar los países. Para que cambien los países, deben cambiar las familias que lo componen. Para que cambien las familias, debe cambiar cada persona que la compone, y para que cambie cada persona debe cambiar su corazón. “Los hombres no pueden fabricar la paz. Los planes humanos, para la purificación y elevación de los individuos o de la sociedad, no lograrán la paz, porque no alcanzan al corazón. El único poder que puede crear o perpetuar la paz verdadera es la gracia de Cristo. Cuando ésta esté implantada en el corazón, desalojará las malas pasiones que causan luchas y disensiones. "En lugar de la zarza crecerá haya, y en lugar de la ortiga crecerá arrayán;" y el desierto de la vida "se gozará, y florecerá como la rosa”. “La paz de Cristo nace de la verdad. Está en armonía con Dios. El mundo está en enemistad con la ley de Dios; los pecadores están en enemistad con su Hacedor; y como resultado, están en enemistad unos con otros (DTG, 270).

Así es que la más urgente necesidad del pecador es aceptar a Cristo, recibirlo como su Salvador, y Señor de su vida,  para entrar a tener una relación de armonía con Dios por medio de Jesús y así recibir la dulce paz del cielo en su alma. “Así, habiendo sido justificados por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Es necesario, que en la vida interior se haya obtenido la victoria del bien sobre el mal, y se haya realizado la conversión del alma, entregando todo el corazón al Señor. Pero aquí no termina, sino recién comienza la “vida de pacificador”. Es necesario que la gracia de Cristo permanezca implantada en el corazón día tras día, año tras año, que el alma sea convertida cada día al Señor a fin de crecer en la gracia, “a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efe. 4:13). Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor (He. 12:14).

“Cristo es el “Príncipe de paz”, y su misión es devolver al cielo y a la tierra la paz destruida por el pecado. Quien consienta en renunciar al pecado y abra el corazón al amor de Cristo participará de esta paz celestial. No hay otro fundamento para la paz.  La gracia de Cristo, aceptada en el corazón, vence la enemistad, apacigua la lucha y llena el alma de amor.  El que está en armonía con Dios y con su prójimo no sabrá lo que es la desdicha.  No habrá envidia en su corazón ni su imaginación albergará el mal; allí no podrá existir el odio.  El corazón que está de acuerdo con Dios participa de la paz del cielo y esparcirá a su alrededor una influencia bendita.  El espíritu de paz se asentará como rocío sobre los corazones cansados y turbados por la lucha del mundo (DMJ, 27-28).

EFECTOS Y NECESIDAD DEL CREYENTE
El resultado de vivir en Cristo, será frutos abundantes, que se revelarán de manera especial con las personas con las que más nos relacionamos. Los habitantes del hogar serán los mayores testigos de la conversión y pacificación de quienes lo componen. Si los miembros de una familia no son convertidos, y no mantienen día a día una vida espiritual saludable, no podrán ser un buen ejemplo.

Necesitamos que cada miembro de iglesia sea victorioso por medio de la gracia de Cristo en su vida espiritual. Esto, practicado por todos los miembros de la familia cristiana, dará como resultado una familia unida, sólida, que irradie una profunda influencia positiva doquiera que esté. Las familias así convertidas, constituirán iglesias fuertes, que muestren por el testimonio práctico a los que están errantes en las tinieblas, al redentor del mundo, Cristo Jesús. Y así la iglesia pueda cumplir con el cometido sagrado de ser la luz y la sal de la tierra. Y como añade el apóstol: “Así alumbre vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras obras buenas, y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo” (Mt. 5:16).

UN TESTIMONIO DESVIRTUADO DEL AUTÉNTICO CRISTIANISMO
En todas las sociedades e iglesias existen situaciones similares. Nuestra iglesia no es la excepción a pesar de que debería serlo. Existen miembros que se llaman cristianos, pero que su vida dista mucho de serlo. Por palabra y ejemplo demuestran cuán lejos están de Cristo. Sus labios son un foco tempestuoso. Irradian una influencia saturada de problemas, amarguras, frustraciones y conflictos. En el lugar donde vivan, siempre estarán involucrados en luchas incitando e irritando a los demás. Si hablan, parece que no pueden estar tranquilos sino ofenden, atacan, hiriendo incluso hasta aquellas personas que son considerados sus más íntimos amigos. A veces actúan con soberbia y provocación. No pueden vivir en paz.  Son irascibles y hasta resentidos. Tienen un oído tan sensible pero unos labios tan insensibles. Una perfecta memoria de lo que otros le han hecho, pero una casi nula memoria de lo que ellos han hecho a otros. Hay personas que manifiestan un espíritu de descontento y queja por muchas cosas que les suceden, no parecen demostrar que ven la luz del sol de justicia brillar cada día en su vida, sino que viven en la lobreguez de este mundo descontentos y haciendo muy difícil la vida de los que le rodean. Incluso, diciendo y/o demostrando que el servicio al Señor es una pesada carga, dando la impresión que si pudieran quitarse de encima el yugo de Cristo, lo harían. En lugar de hacer la paz, una obra de Dios, hacen la obra del enemigo.

A los tales quiero decirles que hay esperanza en Jesús y que sin vacilar es necesario vivir el auténtico cristianismo en el Señor. Alejado de él, la vida es difícil, y además se da un sonido muy incierto a la trompeta.  “Debiéramos procurar representar a Cristo en cada acto de la vida cristiana: procurar hacer que su servicio parezca atractivo. Nadie haga que la religión sea repulsiva mediante lamentos, suspiros y el relato de sus pruebas, sus desprendimientos y sacrificios. No deis un mentís a vuestra profesión de fe por vuestra impaciencia, enojo y descontento. Manifiéstense las gracias del Espíritu en forma de bondad, mansedumbre, tolerancia, alegría y amor. Véase que el amor de Cristo es un motivo perdurable; que vuestra religión no es una vestimenta que se puede sacar o poner de acuerdo con las circunstancias, sino un principio tranquilo, firme, inmutable. ¡Con dolor afirmo que el orgullo, la incredulidad y el egoísmo, como un inmundo cáncer, están minando la piedad vital del corazón de más de un profeso cristiano!” (AFC, 169).

Se necesita con urgencia al Señor Jesucristo en nuestra vida. Es necesario nacer de nuevo. Es necesario entregar toda la vida a Cristo, a fin de poder gozar de una vida cristiana fructífera, abundante y saludable por la obra del Espíritu Santo. “Los seguidores de Cristo son enviados al mundo con el mensaje de paz.  Quienquiera que revele el amor de Cristo por la influencia inconsciente y silenciosa de una vida santa; quienquiera que incite a los demás, por palabra o por hechos, a renunciar al pecado y entregarse a Dios, es un pacificador. “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”.  El espíritu de paz es prueba de su relación con el cielo.  El dulce sabor de Cristo los envuelve. La fragancia de la vida y la belleza del carácter revelan al mundo que son hijos de Dios.  Sus semejantes reconocen que han estado con Jesús.  "Todo aquel que ama, es nacido de Dios".  "Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él", pero "todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (DMJ, 28).

BENDICIÓN A LOS QUE HACEN LA PAZ
Las palabras de Jesús, expresan una bienaventuranza a los pacificadores o apaciguadores, pero no para los que solo aman la paz. Existe una gran diferencia entre amar la paz y ser un pacificador.

Hay que amar la paz de una manera correcta para poder ser un pacificador. Por ejemplo, si existe una situación peligrosa, y la actitud de defensa es no hacer nada para conservar la paz, en realidad no se está pacificando sino más bien amontonando problemas para el futuro, porque se evita enfrentar la situación y adoptar las medidas correspondientes. La paz de la que habla la Palabra de Dios y que es llamada de bendición no es aquella que consiste en eludir dichas dificultades, sino más bien de enfrentarlas. Tiene que ver no con asumir una actitud pasiva frente a los conflictos, sino de asumir una actitud activa frente a las situaciones y “hacer la paz”, a pesar de que deba pasar por conflictos al andar en el camino de la paz.

Hubo un hombre del pueblo de Israel que fue bendecido y protegido por los hombres de David mientras estuvieron en el Carmelo, una localidad cercana al pueblo de Maón en Judá. Pero cuando estos hombres solicitaron ayuda para su alimentación les fue negado por este hombre llamado Nabal, que significa insensato. David podía haber tomado directamente lo que necesitaba pero se comportó con honradez y respeto. Esta historia la encontramos en 1 Samuel 25. Nabal no reconoció  la bondad de David y le negó todo tipo de ayuda respondiendo con rechazo, negación y humillación. La indignación llevó a David a dirigirse inmediatamente hacia Nabal para darle muerte a él y a todos los varones de la casa.

Y aquí entra en acción una mujer “pacificadora”. Siendo avisada por uno de sus siervos de esta situación y sin tomar consulta con su marido, tomó doscientos panes, dos cueros de vino, cinco ovejas guisadas, cinco medidas de grano tostado, cien racimos de uvas pasas, y doscientos panes de higos secos, lo cargó todo en asnos y se apresuró a ir al encuentro de David. Abigail se dirigió a David con tanta reverencia como si lo hiciese frente a un rey. “Con palabras bondadosas procuró calmar los sentimientos irritados de él, y le suplicó en favor de su marido.  Sin ninguna ostentación ni orgullo, pero llena de sabiduría y del amor de Dios, Abigail reveló la fortaleza de su devoción a su casa; y explicó claramente a David que la conducta hostil de su marido no había sido premeditada contra él como una afrenta personal, sino que era simplemente el arrebato de una naturaleza desgraciada y egoísta” (PP, 723).
Ahora ella pide por la vida de su marido y de su casa. Pide perdón como si el pecado lo hubiese cometido ella y no su esposo. Le ofrece lo que su marido le había negado. “Estas palabras sólo pudieron brotar de los labios de una persona que participaba de la sabiduría de lo alto.  La piedad de Abigail, como la fragancia de una flor, se expresaba inconscientemente en su semblante, sus palabras y sus acciones.  El Espíritu del Hijo de Dios moraba en su alma.  Su palabra, sazonada de gracia, y henchida de bondad y de paz, derramaba una influencia celestial. Impulsos mejores se apoderaron de David, y tembló al pensar en lo que pudiera haber resultado de su propósito temerario.  "Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios." (Mat 5: 9) ¡Ojalá que hubiera muchas personas como esta mujer de Israel, que suavizaran los sentimientos irritados y sofocaran los impulsos temerarios y evitaran grandes males por medio de palabras impregnadas de una sabiduría serena y bien dirigidas!
Una vida cristiana consagrada derrama siempre luz, consuelo y paz.  Se caracteriza por la pureza, el tino, la sencillez y el deseo de servir a los semejantes.  Está dominada por ese amor desinteresado que santifica la influencia.  Está henchida del Espíritu de Cristo, y doquiera vaya quien la posee deja una huella de luz.” (PP, 724-725).

“Tratemos con gentileza a los seres humanos. Con los corazones llenos de ternura espiritual, abramos con calidez su camino hacia los corazones convencidos. Que nuestras palabras estén embebidas en el aceite celestial que procede de las dos ramas del olivo. Necesitamos que el dorado aceite se derrame en vasijas preparadas, para que pueda ser comunicado a los que están buscando la verdad. Recordemos siempre que “no con ejército ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (2MCP, 455). “Por amor a Cristo no digamos ni pensemos nada malo. Quiera Dios ayudarnos para que no sólo leamos la Biblia, sino que practiquemos sus enseñanzas. El instrumento humano que es fiel en su tarea, que une la gentileza a su poder, la justicia a su amor, produce regocijo entre las inteligencias celestiales, y glorifica a Dios. Luchemos fervorosamente para ser buenos y hacer el bien y recibiremos la inmarcesible corona de la vida” (Ms 116, 1898).

Quiera el Señor ayudarnos, para que bajo la conducción divina podamos ser hombres y mujeres que no solo amemos la paz, sino que tomemos la disposición y la actitud de “hacer la paz”. Amén.

lunes, 26 de noviembre de 2012

El pecado de Adán


INTRODUCCIÓN
  • Era posible para Adán, antes de la caída, conservar un carácter justo mediante la obediencia a la ley de Dios.
  • Más no lo hizo, y por causa de su caída tenemos una naturaleza pecaminosa y no podemos hacernos justos a nosotros mismos.
  • Puesto que somos pecadores y malos, no podemos obedecer perfectamente una ley santa.
  • No tenemos por nosotros mismos justicia con que cumplir lo que la ley de Dios demanda. [1].

I.    TRANSGRESIÓN DE LA LEY DE DIOS
  • Adán y Eva se persuadieron de que un asunto tan pequeño como comer del fruto del árbol prohibido no podría resultar en una consecuencia tan terrible como Dios había declarado. Ro. 5:12.
  • Pero ese asunto pequeño era el pecado, la transgresión de la inmutable y santa ley de Dios y abría las compuertas de la muerte y de indecibles penalidades para nuestro mundo. 1 Jn. 3:4.
  • No estimemos al pecado como algo trivial. [2].
  • El pecado es deslealtad a Dios, y merece castigo. [3].

II.   TRANSGRESIÓN DE LA LEY DE LA NATURALEZA
  • Cuando Adán vio las primeras señales de decadencia en la naturaleza, cuando cayeron las hojas y se marchitaron las flores, se lamentó mucho más de lo que los hombres en la actualidad se lamentan por causa de sus muertos. Gn. 3:16-19.
  • Las flores marchitas no eran la mayor causa de su pena, por ser más tiernas y delicadas, sino los altos, nobles y robustos árboles que perdían sus hojas y se deterioraban; eran para él un preanuncio de la destrucción general de la hermosa naturaleza que Dios había creado para que beneficiara especialmente al hombre. [4].
  • La atmósfera, de temperatura antes tan suave y uniforme, estaba ahora sujeta a grandes cambios, y misericordiosamente, el Señor les proveyó de vestidos de pieles para protegerlos de los extremos del calor y del frío. [5]. Gn. 3:21.
  • El aire que hasta entonces había sido de temperatura suave y uniforme pareció enfriar los cuerpos de la culpable pareja.   
  • El amor y la paz que habían disfrutado desapareció, y en su lugar sintieron el remordimiento por el pecado, el temor al futuro y la desnudez del alma. Gn. 3:8-14.
  • El manto de luz que los había cubierto desapareció, y para reemplazarlo hicieron delantales; porque no podían presentarse desnudos a la vista de Dios y los santos ángeles. [6].

CONCLUSIÓN
  • ¿Qué era posible para Adán antes de su caída?
  • ¿Qué era ese asunto considerado pequeño que trajo consigo penalidades y muerte?
  • ¿Qué pasó cuando Adán vio las primeras señales de decadencia en la naturaleza, cuando cayeron las hojas y se marchitaron las flores?
  • La atmósfera, de temperatura antes tan suave y uniforme ¿Ahora a qué estaba sujeta?




[1] CC, Pág. 62.
[2] A Fin de Conocerle, Pág. 17.
[3] Alza Tus Ojos, Pág. 377.
[4] HR, Pág. 58.
[5] PP, Pág. 47.
[6] PP, Pág. 41.

lunes, 19 de noviembre de 2012

La creación de la tierra


INTRODUCCIÓN
  • Veremos la hermosura de la tierra en el principio de la creación y el buen gusto y magnificencia de Dios.
  • El jardín del Edén como la escuela de nuestros primeros padres.

I.    LA HERMOSURA DE LA TIERRA
  • La hermosa tierra no tenía, al salir de la mano del Creador, mancha de decadencia, ni sombra de maldición. [1].
  • La tierra que salió de las manos del Creador era sumamente hermosa.  Había montañas, colinas y llanuras, y en medio había ríos, lagos y lagunas. 
  • Las aguas se distribuían con regularidad.  Las colinas, montañas y bellísimas llanuras estaban adornadas con plantas y flores, con altos y majestuosos árboles de toda clase, muchísimo más grandes y hermosos que los de ahora. 
  • El aire era puro y saludable, y la tierra parecía un noble palacio. 
  • Había hermosas vides que crecían erguidas, cargadas con el peso de sus frutos, diferentes de todo cuanto el hombre haya visto desde la caída. 
  • Estos eran muy grandes y de diversos colores: algunos casi negros, otros púrpura, rojo, rosa y verde claro.  
  • A los hermosos y exuberantes frutos que colgaban de los sarmientos de la vid se los llamó uvas. 
  • No se arrastraban por el suelo aunque no estaban sostenidas por soportes, pero los sarmientos se arqueaban bajo el peso del fruto. 
  • La grata tarea de Adán y Eva consistía en formar hermosas glorietas con los sarmientos de la vid y hacerse moradas con los bellos y vivientes árboles y el follaje de la naturaleza, cargados de fragantes frutos. Gn. 2:15.
  • La tierra estaba revestida de hermoso verdor, mientras miríadas de fragantes flores de toda especie y todo matiz crecían a su alrededor en abundante profusión. 
  • Todo estaba dispuesto con buen gusto y magnificencia.  En el centro del huerto se alzaba el árbol de la vida cuya gloria superaba a la de todos los demás. 
  • Sus frutos parecían manzanas de oro y plata, y servían para perpetuar la inmortalidad.  Las hojas tenían propiedades medicinales. [2].

II.   HERMOSURA DE LA FAUNA TERRESTRE
  • La santa pareja vivía muy dichosa en el Edén.  Tenía dominio ilimitado sobre todos los seres vivientes. Gn. 1:26.
  • El león y el cordero jugueteaban pacífica e inofensivamente a su alrededor, o se tendían a dormitar a sus pies. Gn. 2:19-20.
  • Aves de todo color y plumaje revoloteaban entre los árboles y las flores, y en torno de Adán y Eva, mientras sus melodiosos cantos resonaban entre los árboles en dulce acuerdo con las alabanzas tributadas a su Creador.
  • Adán y Eva estaban encantados con la belleza de su hogar edénico.  Se deleitaban con los pequeños cantores que los rodeaban revestidos de brillante y primoroso plumaje, que gorjeaban su melodía alegre y feliz. 
  • La santa pareja unía sus voces a las de las aves, en armoniosos cantos de amor, alabanza y adoración al Padre y a su Hijo amado, por las muestras de amor que les rodeaban. 
  • Reconocían el orden y la armonía de la creación, pues estos les hablaban de un conocimiento y una sabiduría infinitos. 
  • Continuamente descubrían en su edénica morada alguna nueva belleza, alguna gloria adicional, que henchía sus corazones de un amor más profundo, y arrancaba de sus labios expresiones de gratitud y reverencia a su Creador. [3].

CONCLUSIÓN
  • ¿Qué no tenía la tierra al salir de las manos del Creador?
  • ¿Cómo era el aire y a que se parecía la tierra?
  • ¿En qué consistía la grata tarea de Adán y Eva?
  • ¿Cómo era el dominio que tenía la santa pareja?
  • Adán y Eva estaban encantados con las bellezas de su hogar edénico. ¿Con quiénes se deleitaban?




[1] CC, Pág. 8.
[2] HR, Pág. 22.
[3] HR, Pág. 23, 24.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Los principios otorgados al Hombre


INTRODUCCIÓN
  • El resultado del principio de la unidad es la multiplicación de la raza humana.
  • La alimentación vegetariana es un régimen establecido en el Edén.
  • El descanso sabático es un ejemplo dado por Dios a la humanidad.
  • El principio de la temperancia no destruye el libre albedrío, prueba la obediencia a Dios.

I.    EL PRINCIPIO DE UNIDAD. MATRIMONIO. Gn. 1:28, 2:18-24.
  • Dios celebró la primera boda. De manera que la institución del matrimonio tiene como su autor al Creador del Universo. Heb. 13:4.
  • Fue una de las primeras dádivas de Dios al hombre, y es una de las dos instituciones que, después de la caída, llevó Adán consigo al salir del paraíso.
  • Cuando se reconocen y obedecen los principios divinos en esta materia, el matrimonio es una bendición: salvaguarda la felicidad y la pureza de la raza, satisface las necesidades sociales del hombre y eleva su naturaleza física, intelectual y moral. [1]. Gn. 2:2-4.
  • El matrimonio formaba parte del plan de Dios; fue una de las primeras instituciones que él estableció.
  • Dios dio instrucciones especiales tocantes a esta institución, revistiéndola de santidad y belleza; pero estas instrucciones fueron olvidadas y el matrimonio fue pervertido y puesto al servicio de las pasiones humanas. [2].
  • El matrimonio es una unión para toda la vida y un símbolo de la unión entre Cristo y su iglesia. [3]. Mt. 19:6.

II.   EL PRINCIPIO DE LA ALIMENTACIÓN NATURAL. COMIDA VEGETARIANA. Gn. 1:29-31, 1 Ti. 4:3-4.
  • La fiel adhesión a los principios rectos referentes a la alimentación, la bebida y la indumentaria, es un deber que Dios ha impuesto a los seres humanos. [4]. Gn. 2:15-17.
  • Para saber cuáles son los mejores comestibles tenemos que estudiar el plan original de Dios para la alimentación del hombre. 
  • El que creó al hombre y comprende sus necesidades indicó a Adán cuál era su alimento,... Los cereales, las frutas carnosas, las oleaginosas y las legumbres, constituyen el alimento escogido para nosotros por el Creador. [5].
  • Dios dio a nuestros primeros padres los alimentos que él se propuso que debía comer la raza humana. Sal. 78:25.
  • Era contrario a su plan quitar la vida de ninguna criatura. No debía haber muerte en el Edén. Ro. 5:12.
  • Los frutos de los árboles del jardín, constituían el alimento que requerían las necesidades del hombre. [6].

III. EL PRINCIPIO DEL DESCANSO SABÁTICO. Gn. 2:1-3
  • Al bendecir el séptimo día en el Edén, Dios estableció un recordatorio de su obra creadora.  
  • El sábado fue confiado y entregado a Adán, padre y representante de toda la familia humana. Mc. 2:27.
  • Su observancia había de ser un acto de agradecido reconocimiento de parte de todos los que habitasen la tierra, de que Dios era su Creador y su legítimo soberano, de que ellos eran la obra de sus manos y los súbditos de su autoridad. Ap. 14:7.
  • De esa manera la institución del sábado era enteramente conmemorativa, y fue dada para toda la humanidad.
  • No había nada en ella que fuese oscuro o que limitase su observancia a un solo pueblo. Is. 56:2-7.
  • Dios vio que el sábado era esencial para el hombre, aun en el paraíso.
  • Necesitaba dejar a un lado sus propios intereses y actividades durante un día de cada siete para poder contemplar más de lleno las obras de Dios y meditar en su poder y bondad. Ex. 20:8-11.
  • Necesitaba el sábado para que le recordase más vivamente la existencia de Dios, y para que despertase su gratitud hacia él, pues todo lo que disfrutaba y poseía procedía de la mano benéfica del Creador. [7].

IV. EL PRINCIPIO DE LA TEMPERANCIA. NO TOCAR NI COMER LO QUE NO NOS PERTENECE. Gn. 2:16-17.
  • Adán y Eva cayeron por el apetito intemperante. Cristo vino y soportó las más duras tentaciones de Satanás, y en favor de la raza, venció el apetito, mostrando que el hombre puede vencer. Gn. 3:1-6, Mt.  4:3-4.
  • Aunque Adán cayó en el apetito, y perdió la bendición del Edén, los hijos de Adán pueden, por medio de Cristo, vencer el apetito, y por la temperancia en todas las cosas volver a conquistar el Edén. [8]. Flp. 4:13.
  • El árbol del conocimiento, que estaba cerca del árbol de la vida, en el centro del huerto, y había de probar la obediencia, la fe y el amor de nuestros primeros padres. Jn. 14:15.
  • Aunque se les permitía comer libremente del fruto de todo otro árbol del huerto, se les prohibía comer de éste, so pena de muerte. [9]. Gn. 2:17.
  • El sistema del diezmo se remonta hasta más allá de los  tiempos de Moisés. Ya en los días de Adán, se requería de los hombres que ofreciesen a Dios donativos de índole religiosa, es decir, antes que el sistema fuese dado a Moisés en forma definida. [10].

CONCLUSIÓN
  • ¿Qué sucede cuando se reconocen y obedecen los principios divinos en la materia del matrimonio?
  • ¿Qué tenemos que estudiar para saber cuáles son los mejores comestibles que tenemos?
  • ¿Cuáles son los alimentos escogidos por el Creador para nosotros?
  • ¿A quién fue confiado y entregado el sábado como día del Señor?
  • ¿Para qué necesitaban Adán y Eva el sábado?
  • ¿A qué nos ayuda la temperancia en todas las cosas?




[1] PP, Pág. 26-27.
[2] CV, Pág. 42.
[3] HC, Pág. 82.
[4] CDD, Pág. 186.
[5] MC, Pág. 227, 228.
[6] CRA, Pág. 96.
[7] PP, Pág. 29.
[8] CSR, Pág. 83.
[9] PP, Pág. 25.
[10] CSMC, Pág 75.